Prevenir las digestiones pesadas

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10 consejos para evitar las digestiones pesadas

digestiones pesadas

Las digestiones pesadas, la acidez, el reflujo, la hinchazón de vientre, los gases, etc., son un conjunto de síntomas conocidos como dispepsia y que médicamente se dividen en: dispepsia orgánica y dispepsia funcional.

La dispepsia orgánica viene provocada por una lesión anatómica, como puede ser una úlcera o una inflamación. Por su parte la dispepsia funcional se produce como consecuencia de comidas copiosas, por abundancia de condimentos o por excesos en general. Es a esta última a la que nos vamos a referir.

La dispepsia funcional es un trastorno que provoca dolor y molestias en la parte superior del abdomen, esto es, estómago e intestino alto. Afecta a una parte importante de la población (más del 25% según algunos estudios). Aunque el motivo principal de su aparición se suele atribuir a las comidas, en particular a las copiosas, existen una variedad de causas que pueden incidir en su aparición; algunas de ellas relacionadas con el estrés, estados nerviosos y anímicos.

Uno de los principales pasos que debemos dar para prevenir, o en su caso aliviar los síntomas ocasionados por la dispepsia funcional, radica en adaptar nuestros hábitos conforme a una alimentación equilibrada y estilo de vida sano. Tampoco debemos dejar de lado el factor psíquico, que también influye en el desarrollo de la enfermedad.

A continuación cito una decena de recomendaciones básicas para una buena digestión y alejar de nuestro entorno los síntomas de esta afección.

La dispepsia funcional es un trastorno que provoca dolor y molestias en la parte superior del abdomen, esto es, estómago e intestino alto.

1.- Mantener uno horario habitual de comidas. Es sumamente importante no alterar este horario, ya que nuestro organismo actúa de forma regular. De igual forma hay que evitar los ayunos innecesarios, que resultan sumamente perjudiciales.

2.- Reducir la cantidad comida por plato. Es preferible ampliar en número de comidas en vez de la cantidad a ingerir en cada una de ellas.

3.- Masticar debidamente los alimentos antes de tragarlos. Es muy importante comer despacio y evitar las prisas. De esta forma se facilita la labor del estómago.

4- Disminuir al máximo el consumo de carnes grasas y rojas. Este tipo de alimento puede ser sustituido por carnes blancas.

5.- Evitar o rebajar al máximo el consumo de frituras, salsas y grasas en general. En su lugar puede optarse por alimentos a la plancha, al horno o al vapor.

6.- Prescindir o moderar al máximo el consumo de alimentos que producen flatulencia, como es el caso de algunas verduras (col, coles de Bruselas, coliflor, apio, brócoli…) y de otros alimentos como las judías, habas, etc.

7.- Limitar al máximo el consumo de embutidos y alimentos grasos, así como los pasteles y dulces. Los bocadillos son una agradable manera de comer, que forma parte de nuestra cultura mediterránea, pero no debemos abusar de ellos y en todo caso medir adecuadamente su tamaño y contenido.

8.- Reducir o incluso evitar el consumo de bebidas con gas. También el consumo de colas, refrescos y bebidas edulcoradas. Lo ideal es beber agua en las comidas o bien acompañarlas con una copa de vino.

9.- Cenar de forma ligera y dejar pasar un mínimo de una hora antes de acostarse. Tampoco es recomendable ir a dormir sin haber ingerido algún tipo de alimento. Tome como mínimo fruta o yogurt.

10.- En el caso de disponer de tiempo, la siesta no debe superar nunca los 30 minutos.

11.- Reducir al mínimo el consumo de café, té y bebidas similares. También el consumo de alcohol y tabaco.

12.- Realizar ejercicio físico y evitar estilos sedentarios. Tanto el ejercicio en gimnasio como el simple paseo diario es una buena forma de mantener un estilo de vida sano que nos ayudará a mantener nuestro organismo en buen estado, libre de molestias como esta.

 

Por supuesto, también existen en el mercado medicamentos que pueden aliviar los síntomas ocasionados por esta afección. Incluso algunos son de venta libre y no precisan receta médica. No obstante, recuerde siempre consultar con su médico o su farmacéutico, sobre todo en los casos que requieran un tratamiento prolongado.

Felipe Félix
Naturópata y experto en medicina alternativa
En exclusiva para Comserpro – Julio 2018
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