Musicoterapia

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MUSICOTERAPIA
La música como terapia.

Muchos estudios científicos y médicos han llegado a la conclusión de que la música tiene un enorme efecto en la fisiología y anatomía humana.
La música es utilizada para bajar la presión arterial, el tratamiento de los trastornos mentales, la depresión, la degeneración neuronal, el insomnio y mucho más.

La música puede no sólo «cambiar el metabolismo, afectar a la energía muscular, subir o bajar la presión sanguínea e influir en la digestión…», «es capaz de hacer todas estas cosas con mayor éxito… que cualquier otro estímulo». (David Tame,El poder secreto de la Música).

notaInvestigadores clínicos de U.C.L.A. (Escuela de Enfermería en Los Angeles), descubrieron que los bebés prematuros aumentaban de peso más rápidamente y eran capaces de respirar de forma más eficiente, cuando escuchaban música relajante.

Por su parte el Dr. Raymond Bahr, jefe del departamento de enfermedades cardiovasculares en el Hospital de St. Agnes en Baltimore, aseguraba «La media hora de música clásica hizo el mismo efecto que diez miligramos de Valium».

No obstante, cabe indicar que no todo tipo de música es beneficiosa para el ser humano. El famoso compositor Dr. Howard Hanson, director de la conocida Eastman School of Music, y una de las mayores autoridades en la música, escribió: «La música es una rama de arte muy sutil, con innumerables connotaciones emocionales diferentes. Se compone de muchos ingredientes, y en función de las proporciones de estos componentes, puede ser relajante o estimulante, hermosa o vulgar, puede enaltecer o degradar, resultar filosófica o violenta. Tiene el poder del mal y el bien.»(American Journal of Psychiatry)

La musicoterapia es una disciplina de la salud que utiliza la música para hacer frente a problemas físicos, emocionales, cognitivos y sociales de las personas de todas las edades. Hoy día esta actividad está extendida a nivel mundial y figura como carrera universitaria en muchos países.

Esta mejora la calidad de vida de las personas y responde positivamente a las necesidades de niños y adultos con discapacidades o enfermedades. Puede aplicarse para potenciar el bienestar, reducir el estrés, aliviar el dolor, expresar sentimientos, mejorar la memoria y la comunicación, incentivar la rehabilitación física, etc.

Básicamente, la musicoterapia se puede dividir en dos grandes categorías, la activa y la receptiva o pasiva. La forma activa se expresa a través del canto y la utilización de instrumentos musicales por parte de paciente y terapeuta. La forma pasiva se basa en escuchar la música mediante la relajación y la concentración.

musicEn las sesiones de terapia, se emplean instrumentos musicales, música grabada, sonidos corporales y de voz y otros materiales sonoros.

Existen cada vez más pruebas que hacen creer que terapia puede complementar el tratamiento convencional en una serie de áreas de la medicina. El uso de la música como una distracción positiva y alivio sintomático, ha sido ampliamente utilizado en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales. La música individualizada puede reducir la ansiedad y mejorar el bienestar en la demencia. A su vez la musicoterapia se utiliza ampliamente en la medicina paliativa como apoyo en la fase final de la vida.

Varios informes independientes indican que esta actividad terapéutica ha mostrado efectos prometedores en los síntomas de la enfermedad de Parkinson y otras enfermedades neurológicas, lo que ha dado lugar a un desarrollo sistemático de la terapia musical dirigida específicamente a este grupo de pacientes.

También existe documentación que expone los beneficios de la musicoterapia aplicada en la rehabilitación de enfermedades neurológicas. Algunas comunidades de musicoterapeutas han desarrollado técnicas especificas basadas en la investigación neurobiológica y se ha avanzado en el conocimiento de como el ritmo gravita en la organización de los procesos biológicos, jugando un papel, mayor del que se pensaba, en las funciones cognitivas.

La música es una actividad fundamentalmente social, que incluye no sólo la comunicación, sino también el compartirla. Estas habilidades se pueden desarrollar dentro de la relación musical con el terapeuta, y en la terapia de grupo, con otros miembros.

Como resultado, los pacientes desarrollan una mayor conciencia de sí mismos en relación con los demás, activando una mayor autoestima y confianza para establecer relaciones y encontrar formas de dar a conocer sus necesidades.

Tanto en el cliente como el terapeuta suelen tomar parte activa en las sesiones, con juegos, cantando, tocando instrumentos y escuchando. El terapeuta no da al paciente clases de canto ni de música. Más bien, los clientes son animados a usar los instrumentos y sus propias voces para explorar el mundo del sonido y de crear un lenguaje musical propio. Al responder musicalmente, el terapeuta es capaz de apoyar y alentar este proceso.

La música abarca un amplio abanico de estilos, con el fin de cumplir con las necesidades individuales de cada paciente. Gran parte de la música es improvisada, reforzando así el carácter individual de cada relación.

A través de la música, el terapeuta tiene como objetivo facilitar cambios positivos en el comportamiento y el bienestar emocional del paciente, ayudándole a desarrollar un mayor sentido de auto-conciencia a mejorar su calidad de vida. El proceso puede tener lugar en sesiones individuales o de grupo.

Los terapeutas musicales trabajan en una amplia variedad de entornos, como hospitales, escuelas especiales, centros de día, servicios sociales, prisiones y práctica privada, etc.

© Equipo de redacción
Comserpro– Noviembre 2009
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