Dejar de fumar

RAZONES IMPORTANTES PARA NO FUMAR

¿Has pensado alguna vez por qué empezaste a fumar? Si te has hecho esta pregunta es probable que la respuesta sea esta: “Empecé a fumar porque quería probarlo”

Bien. Y una vez probado, ¿por qué seguiste fumando?
corta con el tabaco A buen seguro que la respuesta será más difícil de unificar. Esta puede variar mucho de unas personas a otras e incluso puede que algunas no tengan una contestación clara a la pregunta.

Probablemente, la mayoría de los que hemos fumado a lo largo de nuestra vida, no hemos sido conscientes de que ese segundo cigarrillo fue el causante de nuestra adicción.

Ciertamente, el primer cigarrillo, ese que uno fumó en su adolescencia, no nos proporcionó ningún placer, ninguna experiencia positiva, no nos hizo más mayores ni más maduros, no estimuló nuestro cerebro,  no relajó nuestros nervios, ni tan siquiera nos gustó.
Sin embargo, a pesar de que esas primeras caladas no nos proporcionaban nada de lo esperado, repetimos, creyendo que la siguiente vez produciría en nosotros todo aquello que nos habían contado. Y… nuevamente volvíamos a repetir.

También es cierto que no hace tantos años la sociedad azuzaba a los adolescentes a fumar.
En aquellos tiempos era normal que las reuniones, familiares o no, estuvieran presididas por una tenue nube blanquecina, en la que se reflejaba la buena educación al invitar al interlocutor a un cigarrillo y este, a la vez que lo aceptaba, ofreciera lumbre con que prender al otro.
Era corriente ver que la mayoría de mesas en oficinas y despachos disponían de ceniceros, algunos humeantes y otros muchos a la espera de ser vaciados.
Incluso hasta hace bien poco, algo más de una década, podíamos ver al presentador y contertulios de un programa de televisión, que versaba sobre cine, fumar placenteramente mientras debatían sobre la película emitida.

no fumarPor su parte la publicidad tabacalera incitaba a la juventud a consumir sus productos, atribuyendo hipotéticos beneficios físicos y poniendo de manifiesto subliminalmente las ventajas sociales que aportaba el fumar.
Esta publicidad, que solía presentar elementos musicales y cinematográficos, utilizaba conceptos como aventura, competición, triunfo, sexo, glamour, etc., con el ánimo de estimular a los jóvenes, asociando el éxito y el fumar.
Tal es así, que hasta su prohibición, hace pocos años, muchas de las escuderías de F1 y motociclismo estaban patrocinadas por la industria tabaquera.

Afortunadamente, hoy día está prohibido todo tipo de publicidad sobre el tabaco y la mayoría de los gobiernos occidentales han tomado medidas prohibitivas acerca de su consumo, algunas de ellas excesivas por cuanto no se incide en la prevención si no en la sanción.
Esto puede y debería ayudar a que las nuevas generaciones se eduquen en un mundo sin humo. Resulta de vital importancia evitar la promoción y consumo de tabaco, a la vez que se fomenta la información sobre los perjuicios que provoca.  De igual modo, estas medidas informativo-prohibitivas pueden resultar beneficiosas para las personas adultas adictas al tabaco y que por desgracia no dispusieron en sus inicios de información acerca de los graves problemas que ocasiona el fumar.

Ya en la década de los años sesenta del pasado siglo se identificó a la nicotina como la sustancia provocadora de la adición al tabaco, aunque todavía se estaba lejos de conocer el poder tóxico del resto de componentes.
Actualmente, gracias a los últimos estudios realizados por laboratorios independientes, se sabe que el tabaco junto al humo que desprende posee más de 4700 sustancias químicas, la mayoría de ellas muy tóxicas y otras con efectos cancerigenos. Entre estas sustancias cabe destacar las siguientes,

  • Acetona, conocido limpiador de esmalte de uñas.no al cigarrillo
  • Acido cianhídrico o cianuro de hidrógeno.
  • Amoniaco, componente de productos de limpieza.
  • Benzopireno, con alto potencial tóxico.
  • Formaldehído, potente conservante de muestras biológicas.
  • Fósforo P4/P6, poderoso matarratas.
  • Monóxido y dióxido de carbono, gases altamente tóxicos.
  • Naftalina, utilizado como fumigante.
  • Nicotina, droga responsable de la adicción al tabaco.
  • Metales pesados, como el cromo y el cadmio.
  • Plaguicidas, como el DDT.
  • Sustancias radioactivas, como el polonio-210 y el carbono 14.

Conocer los componentes y los peligros que arrastra cada una de esas sustancias debería ser suficiente para disuadir a cualquier joven de empezar a fumar.

Los jóvenes deben ser concientes de los altos niveles de aditivos químicos que se encuentran en los cigarrillos y que lo que a simple vista parece ser un hecho social y un pasatiempo inofensivo se convertirá en un hábito extremadamente peligroso para su salud y la de los que le rodean.
Igualmente es importante que conozcan los beneficios que aporta el no fumar. He aquí algunos de ellos,

  • Disminuye considerablemente la probabilidad de padecer cáncer de pulmón.
  • Se limitan los riesgos de desarrollar enfermedades coronarias.
  • Se evita el riesgo de contraer enfermedades pulmonares como asma, enfisema, fibrosis pulmonar, etc.
  • Se reducen las posibilidades de desarrollar problemas respiratorios.
  • Disminuye mucho las probabilidades de sufrir cáncer oral y/o cáncer bucal.
  • Decrecen las probabilidades de desarrollar cáncer cervical.
  • Se reducen las probabilidades de desarrollar cáncer de vejiga.
  • Se rebajan las probabilidades de desarrollar cáncer de páncreas.
  • Se eliminan en gran medida los problemas de presión arterial y arritmias, provocados por la nicotina.
  • Desciende el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular.
  • Se reducen los riesgos de padecer enfermedades neurodegenerativa.
  • Se favorece un mejor aliento y se disfrutan más los sabores de las comidas.
  • Se evitan manchas en los dientes y en la piel.
  • Se ahorran visitas al dentista por caries y empastes.
  • Aumenta la elasticidad de la piel. El tabaco degrada el colágeno, responsable de la elasticidad de su piel.
  • Aumenta el placer de los olores. Los tejidos e incluso el mobiliario absorben el humo y nicotina del tabaco provocando malos olores difíciles de quitar.
  • Mejora la oxigenación y la circulación sanguínea, facilitando la práctica de deportes.
  • Se obtiene un descanso más reparador al respirar mejor.
  • Aumenta la eficacia del sistema inmunológico.
  • Se evitan en gran medida la producción de flemas, tos y sibilancias (sonido silbante)
  • Disminuye el gasto por consumo y fomenta el ahorro para otros menesteres.
  • Es un hábito pasado de moda.

Además, en las mujeres,

  • Se disminuye las posibilidades de desarrollar menopausia temprana.deja de fumar
  • Se mantienen por más tiempo los niveles de estrógenos.
  • Disminuyen los riesgos de dar a luz bebés de bajo peso.

En los hombres,

  • Aumenta el número de espermatozoides.
  • Disminuye el riesgo de impotencia.
  • Disminuyen las posibilidades de sufrir alopecia areata. (placas de calvicie)

Los fumadores que llevan tiempo con la adicción a la nicotina, conviene que sepan que nunca es demasiado tarde para dejar de fumar. Deben saber que tras 8 horas sin fumar el nivel de oxigeno en sangre vuelve a la normalidad. Que después de 2 días sin fumar se perciben mejor los olores y  la comida sabe mejor. Que transcurrido un mes, mejora la respiración y la circulación sanguínea. Que pasado un año, el riego de infarto se reduce a la mitad y que al cabo de 5 años ese riesgo es igual al de aquellos que no fumaron nunca.

Si deseas dejar de fumar debes querer hacerlo y prepararte psicológicamente. Lo más duro son las dos primeras semanas y es muy importante elegir de antemano una fecha apropiada. Por propia experiencia te puedo aseverar que es posible y relativamente fácil dejar este hábito pernicioso, aunque lógicamente necesitarás una voluntad férrea y tal vez la ayuda de un profesional médico. Por cierto, los mejores meses para llevar a cabo la abstinencia son Enero, Febrero, Mayo y Septiembre. Ánimo, la experiencia por si misma vale la pena.

© TeMaGa
En exclusiva para Comserpro - Mayo 2010
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Referencias:
Organización Mundial de la Salud (OMS)
Ministerio de Sanidad y Política Social


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