Alergias y asma

Alergias estacionales, síntomas, diagnóstico y tratamiento

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Existen épocas del año especialmente propensas a padecer lo que conoce comúnmente como alergias estacionales. Se trata de una reacción del sistema inmunitario hacia algo externo, que provoca efectos y molestias indeseables en el organismo de la persona. Por lo general este tipo de afección la producen elementos que, por otra parte, no molestan a la mayoría de las personas.

Las alergias, en su generalidad, vienen provocadas por el polen, ácaros, esporas de moho y caspa y pelaje de animales. Junto a estas que tienen un carácter más estacional, se suman otro tipo de alergias producidas por picaduras de insectos, alimentos y medicamentos.

A lo largo del tiempo, las alergias han ido variando conforme han cambiado nuestros hábitos y nuestro entorno. En las últimas décadas se han multiplicado las sustancias alérgicas, de tal modo que las alergias a pólenes han aumentado considerablemente, en especial en entornos urbanos.

Nuestro cuerpo, a través del sistema inmune, reacciona ante sustancias que, aunque normalmente inofensivas para la mayoría de gente, resultan perjudiciales para el organismo de otras personas que sufren sus efectos. Estos alérgenos ambientales, como el polen, pelo y caspa de animales, (mascotas), ácaros del polvo y similares, pueden desencadenar reacciones alérgicas particularmente en nuestro sistema respiratorio, nariz (fiebre del heno) y pulmones (asma). Datos estadísticos afirman que entre el 15% y 25% de la población de países industrializados padece alergias de nariz (rinitis) y que los casos de asma se han incrementado hasta en un 10%.

Algunos especialistas aseguran que los cambios ambientales y de estilo de vida, específicamente los relativos a la alimentación, han contribuido al aumento de este tipo de alergias. Las dietas actuales, lejos de la sana mediterránea, modifican nuestro sistema inmunológico, al aportar grasas y azucares refinados, junto a condimentos y conservantes nada sanos.

…cuando los granos de polen viajan a través del aire, el momento en el que las personas propensas aspiran ese aire contaminado de polen y sufren la conocida fiebre del heno o rinitis alérgica.

Alergias por polen.

Principalmente en primavera las plantas forman en el estambre de sus flores el polen que sirve para fertilizar otras plantas de la misma especie, o en algunos casos la autopolinización de la propia flor. Es en el primer caso, cuando los granos de polen viajan a través del aire, el momento en el que las personas propensas aspiran ese aire contaminado de polen y sufren la conocida fiebre del heno o rinitis alérgica. También, este tipo de alergias pueden producirse en otras épocas del año como el otoño e incluso verano.

En la ciudad, la mayoría de alergias por polen proceden de los árboles, mientras que en zonas menos habitadas también lo hacen de jardines, maleza y pastos. Los árboles más propensos a contaminar son el abedul, el cedro, el roble y la especie urbanita conocida como platanero. Respecto a las plantas, las gramíneas son las más contaminantes. En general, las plantas y árboles que polinizan los insectos, como por ejemplo los rosales, cerezos o perales no son causantes de alergias.

Algunas ciudades mantienen informados al ciudadano de los niveles de polen, tipos y su difusión. Contribuyen así a que las personas más proclives a sufrir este tipo de alergias puedan aislarse de ellas, tratando de evitar el contacto con un determinado polen. Por regla general los niveles de polen suelen ser más altos por la mañana, días secos y con viento; mientras que son más bajos en épocas frías y húmedas.

Alergias por esporas de moho y ácaros.

El moho puede encontrarse en ambientes externos e internos. Por lo general el que más se sufre es el producido en interiores. Este tipo de alérgenos suelen perjudicar las vías respiratorias y producir o agravar estados asmáticos. También ocasionan problemas en los conductos nasales, obturando la respiración y provocando la conocida rinitis alérgica.

El polvo que se acumula en las casas, producto de una deficiente limpieza, la falta de ventilación y la presencia de mascotas, aumenta considerablemente las probabilidades de padecer problemas de alergia.

En las personas asmáticas, los alérgenos originan el estrechamiento de las vías respiratorias y con ello causan el ataque de asma.

Principales síntomas de las alergias ambientales.

En las personas con tendencia a padecer alergias se produce una primera etapa en que su sistema inmunológico se altera, provocando una sensibilización que debilita al conjunto de células APC (células presentadoras de antígeno), facilitando la entrada de alérgenos a través de las vías respiratorias.

La entrada de alérgenos en el organismo provoca que las mencionadas células liberen histamina, leucotrienos y otros productos químicos, que provocan los síntomas de alergia. En las personas asmáticas, los alérgenos originan el estrechamiento de las vías respiratorias y con ello causan el ataque de asma.

Estos son los principales síntomas que provocan la rinitis y asma:

  • Rinorrea y la producción de moco
  • Congestión nasal
  • Estornudos
  • Picazón en nariz, oídos y boca
  • Ojos llorosos y rojos
  • Escozor en ojos e hinchazón de la zona orbicular.
  • Tos y sibilancias
  • Dificultad para respirar
  • Opresión en el pecho.

El tratamiento de las alergias y asma debe ser procurado por un especialista de la salud. Ante cualquier síntoma o duda usted debe acudir a su centro de salud

Cómo diagnosticar las alergias ambientales.

Sólo un profesional de la salud está facultado para realizar las pruebas pertinentes para diagnosticar la alergia, el tipo y su tratamiento. Las pruebas pueden ser sobre la piel, de análisis de sangre o de otro tipo que ayude a diagnosticar la alergia.

La prueba cutánea puede detectar el grado de sensibilidad de una persona a un alérgeno específico. Si la piel resulta sensible significa que el sistema inmune produce un tipo de anticuerpo llamado IgE contra ese alérgeno.

La prueba se realiza mediante pinchazo en la piel. El especialista médico al pinchar, coloca una pequeña cantidad de extracto de alérgeno justo debajo de la superficie de la piel. Si el alérgeno se une a la IgE y hace que se liberen histamina y otras sustancias químicas, la zona se enrojecerá e hinchará produciendo a su vez picor.

Otro tipo de prueba consiste en el análisis de sangre. El profesional médico toma una muestra de sangre para medir los niveles de anticuerpos IgE específicos de alérgeno. La mayoría de las personas que son sensibles a un alérgeno en particular tendrán anticuerpos IgE detectables mediante ambas pruebas, la cutánea y la de sangre.

Tratamientos más comunes para las alergias ambientales

Por suerte, existe una variedad de medicamentos que ayudan a controlar los síntomas perniciosos de la rinitis alérgica y el asma.

Los medicamentos para tratar la rinitis alérgica:

Antihistamínicos. Se toman por vía oral o en forma de spray nasal. alivian los estornudos y picazón de nariz y ojos. Reducen la secreción nasal y, en menor medida, la congestión nasal.

Corticosteroides nasales. Aerosoles nasales con corticosteroides son medicamentos antiinflamatorios que ayudan a bloquear las reacciones alérgicas. Son considerados como el medicamento más efectivo para la rinitis alérgica y pueden reducir los síntomas, incluyendo la congestión nasal. A diferencia de corticosteroides por vía oral o en inyección, los corticosteroides nasales tienen pocos efectos secundarios.

Descongestionantes. Tanto los nasales como los orales ayudan a estrechar el revestimiento de los conductos nasales, ensanchando la vía y aliviando la congestión nasal. Deben utilizarse durante un corto plazo de tiempo, ya que si se utilizan durante tiempo pueden provocar aún más la congestión e hinchazón dentro de la nariz.

Los medicamentos para tratar el asma:

Básicamente se dividen en dos categorías: calmantes y controladores. Los primeros se utilizan para los ataques de asma y no para el tratamiento a largo plazo de la enfermedad. Los controladores se emplean para evitar los síntomas de asma y deben usarse de manera coherente, incluso cuando uno ya se siente bien.

Consejos finales.

El tratamiento de las alergias y asma debe ser procurado por un especialista de la salud. Ante cualquier síntoma o duda usted debe acudir a su centro de salud, para que su médico habitual le aconseje y, en su caso, tome las medidas pertinentes.

Recuerde que nunca debe auto-medicarse. Cualquier fármaco debe ser prescrito por un profesional de la salud. No sólo puede resultarle perjudicial, también puede interactuar negativamente con otros medicamentos que ya esté tomando.

Equipo de redacción
Comserpro – Marzo 2016
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